Conviértete en tu propia amigo o amiga

martes, 13 de enero de 2015

La mayoría de las personas llevamos o hemos llevado cabalgando sobre nuestras vidas un enemigo. ¿Te extrañas por esta afirmación? Son enemigos tuyos todas aquellas frases peyorativas que te dices a ti mismo cuando dialogas contigo o cuando hablas a otras personas de ti; las mil y una maneras que posees de destruirte con la bebida, la comida, las drogas, el cansancio, el desprecio….; esos sentimientos que te proporcionas a veces para martirizarte.

Así hablaba el enemigo de Encarna:

  • Soy gorda.
  • Yo no estoy bien.
  • No hay nada que hacer.
  • No tengo fuerza de voluntad.
  • Los demás no me querrán.
  • No gustaré a nadie.
  • Esto que me ocurre no es normal.
  • Me obsesiono con todo.
Mientras conversaba, yo iba anotando esta lista. Sostuvimos el siguiente diálogo:

Yo: “Todas estas ideas que acabas de expresar ¿son constructivas para tí o destructivas?”. 
Encarna: “Destructivas.”

Yo: “¿Estás segura de que son perniciosas?”.
Encarna: “Sí. Estoy segurísima.”

Yo: “¿Estás dispuesta seguir conservando creencias que te dañan?”.
Encarna: “No, pero no puedo evitar destruirme.”

Yo: “Si piensas que no puedes evitar destruirte ¿es posible que lo consigas?”.
Encarna: “No. Con ese pensamiento me cierro la posibilidad.”

Yo: “¿Qué pretende ese enemigo?”.
Encarna: “Que deje de hacer”.

Yo: “¿Cuáles son las consecuencias lógicas de seguir pensando así?”.
Encarna: “Deprimirme. Tomar pastillas para no comer. Tener más hambre y comer más. Quedarme pasiva. Ganas de dormir para no comer. Dormir”.

Yo: “¿De verdad vas a hacer todo eso?”.
Encarna: “No.”

Yo: “¿Quieres cambiar esos pensamientos enemigos por otros constructivos?”.
Encarna: “Sí, quiero.”

En este punto me levanté y empecé a simular que golpeaba la cabeza contra la pared.

Yo: “¿Qué harías para que dejara de golpearme si me quisieras mucho?”.
Encarna: “Te diría: ¡Basta ya!, ¡deja de dañarte! Te prohíbo que te destruyas. Y te apartaría enérgicamente.”

Yo: “¡Qué bien lo has hecho, Encarna! Verdaderamente me he sentido muy querida por tí con las limitaciones que ponías a mi conducta destructiva. ¿Quieres vencer a tu enemigo así?”.
Encarna: “Me gusta. Lo primero que haré será darme cuenta de cuándo pienso o hablo de esta forma y luego lo frenaré”.

Yo:”Pienso que es una buena idea. ¿Quieres elegir qué pensamientos vas a colocar en lugar de éstos?”.

A partir de aquí nuestro trabajo se encaminó hacia la sustitución de todas las conductas autodestructivas a nivel de creencias, palabras, sentimientos y acciones. Algunos de los pensamientos que construyó y escogió Encarna para sí, con mi ayuda, son éstos:

  • Yo no soy gorda. Tengo cinco kilos de más, que puedo perder. Los perderé.
  • Yo estoy bien. Soy una persona normal.
  • Puedo hacer y haré lo que yo decida.
  • La fuerza de voluntad se desarrolla. Estoy dispuesta a ello.
  • Siempre habrá personas que me quieran aunque no todos me van a querer. No necesito que todos me quieran.
  • A quien primero voy a gustar es a mí misma. Puede ser que también guste a algunas personas.
  • Yo soy normal.
  • Yo pienso, no me obsesiono. Apartaré aquellos pensamientos y conducta que me sean perniciosos.
  • No me destruiré a partir de ahora.
Encarna aprendió a ser su propia amiga.

Elena Llanos © 2015 - Barcelona


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