La crisis del “ya está” o la conquista permanente

martes, 8 de abril de 2014

Nos llevamos bien, hace tres años que vivimos juntos. El me quiere y yo también le quiero. Nuestra vida es tranquila y… ahora a dormir. Ya está. Lo hemos conseguido. Esta es una crisis que tiene su origen en la excesiva seguridad y confianza.

Muchas personas bajan las velas y se ponen a descansar cuando creen que “ya está”, que ya han logrado la pareja anhelada. Se preocupan muy poco por conquistar al otro, manteniendo viva la llama del interés, su excusa es ésta: “nuestra pareja va bien, no nos peleamos excesivamente”.

¡Atención! ¡Cuidado!

Este puede ser un momento altamente peligroso porque el aburrimiento puede empezar a brotar por doquier y acabar devorándolo todo.

La experiencia nos enseña que la mayoría de los hombres y mujeres gastan una energía enorme y realizan grandes hazañas para seducirse, pero que, una vez en pareja, dejan de buscar gustarse y, por el contrario, desarrollan sus defectos y falta de atenciones.

La indiferencia es una de las peores enfermedades que puede sufrir una pareja. Generalmente la indiferencia es como un escudo que pretende evitar tormentas y tensiones e indica problemas no solucionados.

Una pareja con poco interés y con una baja calidad de relación es bastante destructiva para los dos. Si es éste vuestro caso, os sugiero que no os acostumbréis a la mediocridad porque paulatinamente os iríais empobreciendo como personas.

Si te has habituado a no buscar intimidad, si habéis dejado de miraros a los ojos, cara a cara, si desvías tu atención hacia vuestros hijos esperando así llenar tu vacío, si buscas mil y una excusas para estar en casa lo mínimo…, si…, te puedo asegurar que tenéis un gran problema de comunicación. De no actuar eficazmente, el tiempo, por sí solo, no arreglará vuestra situación.

Cuando te encierras en ti mismo, dejando que el aburrimiento y la indiferencia tiñan vuestra relación, puede deberse a que los juicios negativos que poseas sobre el otro sean tan fuertes que vuestro aprecio esté corriendo un gran peligro. Juicios negativos son los pensamientos que a continuación te muestro:

“Es como un niño”
“Es una inmadura”
“¡Es tan dependiente de su mamá!”
“El matrimonio es una cruz”
“No puedo esperar nada bueno de ella”
“Es un machista”

Pensamientos de este estilo, aunque no sean expresados verbalmente, aunque tan sólo estén en nuestra cabeza, puede perjudicar intensamente la relación de pareja.

Elena Llanos © 2015 - Barcelona


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