La pareja independiente

martes, 13 de diciembre de 2011

Eres una persona completa, eres una unidad. Estás en el otro extremo del espectro. En tu relación de pareja no pierdes nada, pero tampoco ganas demasiado. Actúas dando a entender que no necesitas en absoluto de nadie. Tu vida es tu vida y la de los demás es la suya, la frontera entre ambos es muy rígida. Tenéis pocos objetivos en común: si convergéis en algo, pues bien, y si no, también.

1   +  1   =  1   +  1
YO   TU   TU     YO

Existe el terreno de lo mío y de lo tuyo, pero poseéis pocas cosas que sean vuestras. Incluso si tenéis hijos puede ser que os refiráis a ellos diciendo: mira lo que dice tu hijo, o mi hijo ha sacado dos matrículas.
No estáis dispuestos a pagar el precio de poneros de acuerdo. Esta idea es básica. Es evidente que para llegar a un acuerdo precisamos negociar, tenemos que ceder, hemos de dar y recibir… pero tú no quieres hacer nada de esto. No quieres invertir energía en alcanzar puntos de encuentro. Si coincidís, si los dos tenéis ganas de ir al cine a ver la misma película, bien, vamos. Si tú quieres ir al teatro y yo a patinar sobre hielo: cada uno por su lado.

Temes perder tu libertad y por eso eludes todo aquello que huelo a compromiso. Tu lema es: “Mientras dure, durará; mientras estemos bien juntos lo estaremos y si estamos mal, adiós”.

Tal vez tienes miedo a entregarte, porque si lo haces, temes el abandono y si esto ocurriera, no soportarías tanto sufrimiento. Si no te comprometes en exceso, es seguro que no vas a padecer si te deja, y eso te tranquiliza.

A lo mejor no te entregas por temor a dejar de ser tú. Temes que si te unes al otro intensamente, desearás abandonar tu carrera, tu trabajo, tus deberes. Crees que si te das profundamente al otro, te van a afectar muchísimo sus opiniones, sus juicios, sus deseos, sus creencias y actitudes.

Seguramente eres tan independiente por miedo a depender y a necesitar en exceso. ¿Sabías que la dependencia y la independencia son las dos caras de una misma moneda? Tal vez tienes que aprender a ser tú mismo, también cuando quieres a alguien. A veces actúas como si no necesitaras al otro en absoluto y acabas por creerte que es cierto.

Algunas personas muy independientes pretenden tenerlo todo: quieren las ventajas de poseer una pareja y las de no tenerla. En realidad no quieren elegir, porque todavía no han aceptado que cuando escogemos tenemos que dejar algo.

Si vas de libre por la vida, generalmente es porque en tu interior no lo eres. La libertad tiene que ver con la elección y quizá tú no quieres decidir para no tener que renunciar. Al pretender tenerlo todo, acabas por no tener nada. Si de verdad quieres ser libre, tienes que estar dispuesto a elegir y a comprometerte con tu decisión. Te aseguro que cualquier cosa que elijas te exigirá que pagues un precio.

Todos somos libres cuando elegimos y nos comprometemos con nuestra decisión.

Elena Llanos © 2015 - Barcelona


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