La pareja dependiente

martes, 22 de noviembre de 2011

La pareja dependiente es aquella que está formada por dos seres incompletos; ninguno de los dos son unidades o entidades propias. Él y ella son dos mitades y precisan de la otra mitad para sentirse completos:

½ + ½  = 1
YO TU   la pareja

Si somos dependientes, existe necesidad excesiva de que alguien nos quiera y nos valore. Atención: todos precisamos amor y valoración, pero cuando esta demanda es exagerada e incontrolable, nos lleva a depender de los demás en exceso. En una pareja dependiente ambos miembros están enganchados el uno al otro por un fuerte cordón umbilical. Ninguno de los dos sabe disfrutar de la soledad; o de la compañía de otras personas.

Las personas dependientes eluden constantemente la responsabilidad de sus vidas:

Yo soy un desgraciado porque mi mujer es muy dominante.
Yo no me he realizado porque me casé.
Grito por culpa de los niños, porque ellos me sacan de quicio.
No he triunfado porque he tenido mala suerte.


Las personas dependientes siempre encuentran a quien pasar la pelota de sus fracasos, mienten, tienen miedo de su compañero, se sienten víctimas, perseguidas o atadas de pies y manos.

Si eres dependiente actúas evitando tomar tus propias decisiones, con lo cual invitas a tu pareja a que las tome por tí y así, de este modo, puedes luego pasarle la factura de tu insatisfacción. Y sobre todo, esperas pasivamente a que tu partenaire satisfaga tus deseos y necesidades. No estás dispuesto a enseñarle con cariño y eficacia cómo puede hacerlo, esperas que el otro adivine lo que precisas y cuando no te lo dá, ¡zas!, malas caras, rabia, venganza, malhumor, distanciamiento, indiferencia o alguna otra conducta resentida. Y si continúa sin satisfacer tus anhelos le pasarás cuentas. ¡Pero qué se ha creído!


Tampoco aceptas la realidad tal y como es. Ni te aceptas a tí con tus limitaciones ni a tu media naranja con las suyas. Él no es Don Perfecto y por eso no pasas. Ella no es Supergirl, ¡qué estafa!

Quizás estás muy pendiente de su cara y de su estado de ánimo: si ella sonríe y está bien te sientes el hombre más feliz del mundo, pero si tiene mala cara ya empiezas a pensar que has sido un niño malo: Pero ¿qué he hecho yo ahora? ¿Le habrá molestado lo que he dicho en la mesa? ¿Se habrá enfadado porque…?

Y tú, mujer, que sabes muy bien esta historia, juegas a culpabilizarlo con tu expresión; te vengas de los malos tratos de ayer, del corte que te dio en casa de los vecinos, porque se ha pasado dos horas leyendo el periódico en lugar de conversar contigo.

Periódicamente os vengáis, os culpabilizáis con sutileza y sacáis el máximo provecho a los errores de vuestro amorcito.

En una relación dependiente uno de los miembros es el que toma las decisiones, el que piensa, opina y organiza; como vulgarmente se dice es quien lleva los pantalones. El otro es quien se somete o rebela frente a las directrices de su compañero. Uno domina y el otro es dominado. A veces os cambiáis los papeles.

Elena Llanos © 2015 - Barcelona


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