La crisis del desenamoramiento y la aceptación real del otro

martes, 29 de marzo de 2011

Cuando un hombre y una mujer se enamoran, acostumbran a pasar por un periodo de tiempo cuya característica principal es un alto nivel de idealización positiva.

¿Qué quiere decir idealizar al objeto amado? La idealización es un mecanismo que consiste en enmascarar la realidad. Cuando idealizamos a una persona, no la vemos con objetividad, sino tal y como nos gustaría que fuera o como debería ser. Bajo los efectos de la idealización el otro puede parecerte un ser maravilloso y encantador, una persona que nunca te decepcionará, un ser casi perfecto.

Este periodo “algodonado”, según la doctora Brothers, puede durar en las parejas desde varias semanas hasta un máximo de dieciocho meses, o quizás algo más, pero, llegado un momento determinado, toca a su fin. Después comienza la entrada en la fase de contacto con la realidad, en ella las personas vamos descubriendo lo que hay, ni más ni menos. Y lo que hay en todos nosotros son cualidades y valores reales junto a carencias y defectos.

La crisis del desanamoramiento puede tener un final feliz: la aceptación de un ser humano real. La aceptación de una persona que no es ni un dios, ni tampoco un pobre diablo.

La valoración auténtica debe ir ocupando paso a paso el lugar que antes llenaba la idealización.

Estando en plena fase de desenamoramiento, una persona puede notar que va de un extremo al otro, puede pasar de considerar a su partenaire encantador y maravilloso a verlo como una persona inmadura y con abundantes patologías. ¿Es el bueno o el malo de la película?, ¿es la princesa o la bruja mala de los cuentos? Lo cierto, generalmente, no se encuentra en ninguno de los dos polos o quizás haya un poco de verdad en cada uno de ellos.

Elena Llanos © 2015 - Barcelona


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